No te esperaba, eras extraña en mi memoria,
No conocia el movimiento de esos cabellos dorados, esos dedos delgados jugando a ordenar muchos rayos de sol en una tarde,
Fue extraño tocarte, no conocer tu aroma,
Anhelar tus besos, estando tan cerca, tan frágil, tan lejana, tan lejos, todo un torbellino de palabras, tantas cosas en común, tantos miedos, tantas lágrimas, tantas sonrisas.
No espero tenerte pronto, no existe aún la sonrisa en mi corazón con tu figura, pero ya extraño tu olor en mi almohada, el vino prometido, la tarde deseada, el espacio compartido.... Las palabras dichas, un par de caricias, temor, distancia, fragilidad del mundo en las manos temblorosas de quien pretende cuidar tu corazón lejano. Un sólo momento con el sonido de los árboles, el frío nocturno, la chaqueta con taches.... La sonrisa que brinda calor.... Un minuto eterno sin igual, una idea, una conexión.... Una posibilidad.... Una historia.... Un momento anhelado..... Un nosotros, un posible nunca, un nadie, un jamás.... Todo... Y hasta ahora mucho.... Quizás nada.... Espero mucho, y no espero nada.......
sábado, 29 de agosto de 2015
B
lunes, 19 de enero de 2015
Volcán
Anoche en sueños mi corazón se quemaba con las chispas de un volcán,
era muy tarde, hacia mucho frío al otro lado de la ventana,
me asomo y miro el cielo, pueden ser las mismas estrellas que pasan sobre tu casa,
como las envidio, todos los días.
Anoche recordaba tus palabras, y salían chispas de fuego
recordaba tus imágenes, y mi piel se calentaba,
pregunta inocente lanzada al aire de la noche,
creer tener el poder para volverme fuego,
recorrer unos cientos de kilómetros,
salir por el volcán de pacaya
esperando que solo una pequeña ceniza,
pudiera caer en tu ventana
y así estar un poco mas cerca,
como lo estoy de estas estrellas que pasan por tu casa y por la mía,
y me permiten tener estos sueños de fuego,
que anoche fueron solo míos.
era muy tarde, hacia mucho frío al otro lado de la ventana,
me asomo y miro el cielo, pueden ser las mismas estrellas que pasan sobre tu casa,
como las envidio, todos los días.
Anoche recordaba tus palabras, y salían chispas de fuego
recordaba tus imágenes, y mi piel se calentaba,
pregunta inocente lanzada al aire de la noche,
creer tener el poder para volverme fuego,
recorrer unos cientos de kilómetros,
salir por el volcán de pacaya
esperando que solo una pequeña ceniza,
pudiera caer en tu ventana
y así estar un poco mas cerca,
como lo estoy de estas estrellas que pasan por tu casa y por la mía,
y me permiten tener estos sueños de fuego,
que anoche fueron solo míos.
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