Noche tras noche,
Así me perdía entre tu profundo mar gris, mar azul, mar verde,
temprano en la penumbra conocí tu blanca piel de arena,
mi corazón inquieto se escondía,
el temor de las sombras oscuras de la noche acechaba,
tus manos detenían fuertemente mi espalda,
la noche me sonreía en una eterna complicidad,
Era el aletear de tus alas eternas,
la frescura de una brisa lejana,
la fortaleza de tus movimientos,
y esa noche me perdí.
Asustado en una esquina estaba aquel corazón cansado,
entre tus muslos, blancas montañas de nieve perpetua,
miradas, caricias y sonrisas,
alimentaron durante varias horas a ese pobre chiquillo asustado,
fuiste mía y yo fui tuyo,
ese pequeño instante que contiene la energía del universo,
ese pequeño espacio en el cual me perdí,
esa sombra generosa de placer en la noche,
ese mar infinito lleno de ti,
ese fue mi sueño de madrugada,
bañado en vino que siempre sabrá a ti.
miércoles, 12 de junio de 2013
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